Yanina Martínez y el oro que hizo llorar

4 de enero de 2017 - 13:43 hs

La velocista rosarina se quedó con la prueba de los 100 metro T36 y se llevó el primer oro para Argentina en los Juegos Paralímpicos de Río 2016, cortando una racha de 20 años si obtener esta presea.

Lloro. Cuando Yanina Martínez pasa los 50 metros y se encamina a la victoria, un “no se qué”comenzó a invadirme y lloro. Trato de disimularlo pero no puedo, su festejo al pasar la meta convierten mis lágrimas directamente en llanto. Trato de seguirla con el celular lo más que puedo. Corto la filmación. Corro por los pasillos del Estadio Olímpico en busca de la zona mixta y llego antes que ella.

La zona mixta es ese lugar donde tras la actuación, el atleta recibe a la prensa. Muchas veces me imaginé ahí entrevistando a Bolt, Phelp, Messi o Manu. Sin embargo hasta ahí llega, Yanina, que tras correr los 100 metros en 14.46 segundos, más rápido que nadie en esta final,  se la ve feliz. La felicito, pregunto como puedo. Quiero darle un abrazo y se lo doy, creo que un poco fuerte.



No sé por donde salir, encaré por el lugar equivocado y me perdí por un instante. Pasó mi primer experiencia con una ganadora del oro, tenía que ser así. Debía ser Yanina Martínez. Nunca más olvidaré este momento. Mientras intento encontrar mi lugar en el estadio, voy secando las últimas lágrimas que quedan en mi cara.

Por Fabricio Espíndola, enviado especial a Río de Janeiro
En Twitter: @fabri_espindola


Una apasionada del atletismo, de Rosario al mundo

Claudia y Daniel sufrieron esos primeros en que a su pequeña hija le costó caminar. Perseveraron y con el tiempo el atletismo fue una opción “recreativa, saludable y para hacer amigos”, como alguna vez declararon al diario La Capital de su Rosario natal.

Aquella perseverancia inicial llevó a esta joven de 22 años, que mide 1,50 metro, a alzarse con el primer oro paralímpico argentino en 20 años. Antes de las pistas y la velocidad, Yanina hacía natación en el club Echesortu. Allí conoció a su entrenador Martín Arroyo, por entonces un estudiante de educación que la invitó a practicar atletismo en el estadio municipal rosarino. A él fue a quien le dedicó su medalla.

Alguna vez, mamá Claudia retrocedió en el tiempo y recordó la primera competencia de Yanina, los Juegos Evita, y la primera salida al exterior, los Parapanamericanos juveniles de Bogotá. Allí logró oro en 200 metros y plata en 100, y en lanzamiento de bala. “Todo le llegó muy rápido”, sentenció. Hoy, sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras su pequeña se bañaba en oro.



2.600 kilómetros “en chata” para alentarla

Javier y Tamara, hermanos de Yanina, revelaron que no pudieron conseguir pasaje y decidieron mandarse a la odisea de recorrer la distancia entre Rosario y la ‘Cidade Maravilhosa’, tal como ellos lo dijeron, “en chata”.

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